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situación de niños centroamericanos
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Meza y su esposo que dejaron a sus hijos María y Jolleth
Por
Vanessa A. Álvarez Y Claudia Torrens
Huntington Station, Nueva York, .EE.UU.- En
un ventoso día de verano, Kevin Torres, de siete años, jugaba al fútbol con sus
vecinos frente a su casa de dos pisos en un suburbio de Nueva York mientras su
madre lo vigilaba.
Era una imagen típica de la vida suburbana,
pero algo especial para Briseida Flores, quien estuvo separada de su hijo casi
toda la vida del pequeño, hasta que lo hizo llevar, en mayo desde el
departamento de San Miguel, en El Salvador, a México y luego cruzar el río
Bravo en las espaldas de un coyote.
"Decidí traerlo porque me hacía mucha
falta", dijo Flores, quien tiene residencia legal en Estados Unidos. La
mujer ahorró 2.800 dólares limpiando casas y trabajando en una fábrica de
bolsos en Huntington e hizo arreglos para que un primo distante llevase al niño
a México y se lo entregase al coyote.
